Durante las investigaciones realizadas por el grupo de Ghost Adventures en Las Bóvedas de Edimburgo se lograron registrar muchas evidencias de actividad paranormal, ya he mostrado algunas de ellas. Esta es una de las más extrañas, en una de las bóvedas los miembros del equipo dejaron una cámara de visión nocturna, un curioso Oso de peluche se encuentra tirado en el suelo y la cámara sigue grabando.
Es entonces que sin que nadie se lo espere el oso de peluche se mueve, como si estuviera siendo empujado por algo o alguien, no hay nadie pero absolutamente nadie más en el lugar. Los investigadores concluyeron que ese incidente coincidió en el preciso instante que el dispositivo electromagnético usado por ellos indicaba la presencia de energía en el lugar, pero la sorpresa fue mayor cuando al mismo tiempo que el oso de peluche se movía el audio de la cámara registro la voz de un niño, no se logró entender bien lo que decía pero era la voz de un niño sin duda.
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